2014 desde el Banquillo (II)

2014

Sir Alex Ferguson afirma que los equipos grandes, esos que han forjado su historia en mil batallas, cumplen ciclos. Algunos de gloria y otros en los que los títulos parecen más bien una utopía. El ciclo del Real Madrid en Europa alcanzaba los 12 años de sequía y en los últimos 3, el madridismo se aferró a la esperanza hasta el último suspiro, ese que soltaban en el “casi”, representado por el limbo de las semifinales. Pero Ferguson tiene razón y los dioses del fútbol bajaron a Lisboa con la velocidad de un cabezazo, de Sergio Ramos, para pedirle al conjunto merengue que los acompañase a la inmortalidad.

Mientras la obsesión se materializaba en las manos del capitán Iker Casillas como la décima, muchos aprovecharon para pedirle a la deidad del balompié que los acompañara hasta Brasil 2014. Uno de ellos fue el Atlético de Madrid, quien llegaba a la final buscando su primer título, y aunque todos sabemos la historia, el conjunto colchonero lograba un derbi madrileño a la europea, una final europea “Made in Madrid”. Se celebraba en Apolo, entre Neptuno y Cibeles. Pero no fue allí, en la Champions, en donde brillaron los del Cholo: fue en la Liga. También para ellos llegaba la décima, 18 años después.

También ganaron luego la Supercopa ante el Madrid, con un Mario Mandzukic que con su primer tanto oficial era elevado a “súper”, vistiendo la camiseta 9 de Simeone, también elevado a ídolo eterno. El argentino convirtió el “ser del Atlético es un acto de fe” al “cholismo” esa filosofía basada en el orgullo que ya sentía Diego Pablo en sus años de jugador, cuando decía que no cambiaba su camiseta rojiblanca, que la suya valía más y por ella le tenían que dar dos. Un equipo ganador que marca una de las mejores épocas colchoneras que se recuerden.

Colombia fue otros de los escuchados por los dioses del fútbol. Rompían justamente con un largo ciclo de ausencias mundialistas, 16 Copas para poner número exacto a las ganas cafetaleras, que de la mano de Pekerman no sólo regresaron, sino que subieron un escalón para llegar a los cuartos de final. La ausencia de Radamel fue olvidada gracias a la actuación de James Rodríguez, quien terminó vistiendo de merengue cuando todos pensaban que sería el “Tigre” el nuevo galáctico.

En Río de Janeiro alguien me dijo que  los latinoamericanos nos parecemos, y quizás tiene razón. De alguna manera, durante el Mundial, todos fuimos ticos. Costa Rica llegaba envuelta en un grupo de campeones mundialistas y Jorge Luis Pinto lanzó una frase lapidaria que sería preámbulo de valentía “enfrentar a  los grandes con grandeza”. Así fue. Despachados Uruguay e Italia, y terminaron de sellar la despedida de Inglaterra. Ante Grecia demostraron que menos es más y pasaron con 10 a una tanda de penales en la que el portero Keylor Navas se ganó con contrato como madridista.

Mientras América estaba siendo para los americanos, Alemania decidió cambiar el guión y dejar con las ganas a una Argentina sin chispa y ratificar que era la mejor del mundo línea por línea. Fue el mundial teutón, pero también ese que recordará mi generación porque “El Fenómeno” Ronaldo fue superado por “Miro” Klose como máximo artillero de la historia de las Copas del Mundo.

Y esa actuación magistral alemana era fiel reflejo de lo que pasaba en Europa en 2013 cuando el Bayern y el Dortmund monopolizaron la final. El fútbol del tiki taca cambió de ser español para ponerle el rigor y la fuerza de la Bundesliga, que en 2014 fue conquistada por Pep y compañía. Cuando todos nos preguntábamos qué reto supondría para el técnico catalán asumir el banquillo de un equipo ganador multiplicado por tres, y armado como el de Heynckes, Guardiola respondió: convirtiéndolo en el campeón más precoz de su liga, en el mes de marzo. Una verdadera aplanadora. Y encima campeón invernal 2014.

En ese orden también apareció la Juve de Pirlo. Siempre de Pirlo. Del mejor Pirlo. Porque parece que la técnica del escogido como el mejor jugador del Calcio se depura, se perfecciona, como la “Vecchia Signora” de los últimos 3 campeonatos. Misma historia: se titularon campeones con anticipación en contraposición a una Roma que le falta ese ingrediente extra, mental, vital, para aprovechar las poquísimas debilidades de la Juve de Conte. Tercer Scudetto consecutivo. La historia del campeón invernal va por el mismo camino, ante una Loba que parece nombrar una y otra vez la palabra prohibida, Scudetto, y nos hace creer que esa maldición de antaño sí existe. Aunque Napoli cobró venganza, por ellos y por si mismo, en la Supercopa y les arrebató ese último título del año.

En Inglaterra el Manchester City fue fiel a su estilo. Fiel a esa manía de tener a su hinchada de pie, hasta la última jornada y el último minuto. Así los de Pellegrini lograron repetir lo del año anterior, en similares circunstancias. Ganaron la Premier en la última jornada. Dos títulos, con el conseguido en la Capital One Cup. Año redondo para quienes ratificaron clasificando a 8vos de final que en el fútbol el destino no existe, sino que se escribe tras 90 minutos, para los citizens, a veces, exactos.

Y con la premisa de que no hay nada escrito en el fútbol esperamos el mejor 2015. Ese en el que el Real Madrid quiere superar el récord de 24 ganados del Coritiba. Y hablando de marcas también será interesante ver la actuación de los que sostienen la pluma. De los que escriben la historia que contamos y devoran los números establecidos. Cristiano y Messi. Uno que tuvo el mejor comienzo liguero alguno, marcando 14 goles en 7 jornadas y quien está a 3 de los 75 tantos de Messi en la conquista por Europa. Este año se recordará por la batalla victoriosa del Madrid por la décima y por la guerra entre CR7 y la Pulga por la supremacía del fútbol Mundial. 2015 promete.

icon1

La Chica del Banquillo

Por:

sign

Últimas Columnas

icon2

Suscríbete

Goto Top