El ángel no se va, sólo se eleva

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Las leyendas nunca se van, por eso hoy, el Ángel sólo se eleva. Porque Raúl es de esos jugadores que han convertido su nombre en medida de comparación, que se vuelven adjetivo, que son referencia. Raúl es de los pocos que no necesita apellido. Es de un grupo selecto que a punta de talento hace que un número sufra una metamorfosis hasta convertirse en símbolo. Y es que el eterno  7 blanco anunció que dejará el fútbol al final de la temporada -portando la camiseta del NY Cosmos-  luego de 21 años. Algo que se antoja utópico, porque él es el fútbol. Es parte de un museo de triunfos, es una cara que se mimetizó con un escudo.

Y lo hizo desde el lejano 94 cuando, en La Romareda, Jorge Valdano apostó por él. Por el jovencito de 17 años que había anotado 16 goles en 8 partidos de la Tercera. El chico que había llegado dos años antes al Real Madrid, y que aquel 29 de octubre comenzó a construir una estatua enorme, del tamaño de los 323 goles de su leyenda. Una que se extendió por los dominios europeos, en un récord de 142 partidos, 71 anotaciones –sólo superado por Cristiano y Messi- y 3 orejonas.

Una carrera que comenzaba fallando tres ocasiones de gol ante el Zaragoza. Pero Valdano creyó, percibió en él algo que sólo tienen los mitos… y dobló la apuesta. Y una semana después Raúl estaba en el Bernabéu ante el Atlético, anotando el gol más bonito de su carrera, según confiesa. Ese con el que soñó cuando decidió hacerse futbolista. Ese que llegaba por cosas del destino ante el equipo que cerró su cantera y lo dejó ir a la esquina de Concha Espina.

De allí tres Champions. Aquella primera del 98, la que regresaba a casa después de más de tres décadas. Le siguieron la del 2000 y 2002. Ocho años después se retiraría de la “fábrica de los sueños” para ir a Alemania, al Schalke 04, tras 16 años representando los colores madridistas. Después de convertirse en el futbolista con más partidos disputados con la casaca merengue. El mayor goleador de la historia del club… hasta que apareció el nuevo dueño del 7, Cristiano.

Y bien podríamos hablar de sus números, que lo llevaron a la edad de 19 a jugar en la selección española. A reunir un centenar de encuentros defendiendo la camiseta de la Furia. Pero Raúl es más, es el ejemplo de un jugador que tras casi 700 partidos jamás recibió una tarjeta roja en su carrera. Raúl a secas. El Ángel para sus seguidores. La leyenda para todos los amantes del fútbol. Porque los mitos no se van. Por eso Raúl se prepara para extender sus alas para el ascenso, a la categoría que siempre tuvo: la de eterno.

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La Chica del Banquillo

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