De Inicios y Sueños Vinotinto

carorostro

Aquel 30 de enero de 2009 las luces azules que adornan el techo del Volksparkstadion iluminaban la silueta de un joven recién llegado a tierras germanas. Uno que había salido de su natal San Cristóbal, en Venezuela, para reforzar al Hamburgo de Martin Jol. Uno que había cruzado el mundo para cumplir su sueño de niño: llegar a la élite del fútbol, convertirse en un “europeo”. Uno que cambió la camiseta de su Deportivo Táchira amado por la de un club que se instaló en la Bundesliga hace más de 52 años.

Y allí estaba él, pensando “¿de verdad voy a jugar aquí?”, mientras admiraba la que sería su casa hasta 2014. Y si, no sólo jugaría, sino que se convertiría en el “General”. Un mediocampista respetado y temido, comparado por la prensa alemana con el italiano Gennaro Gattuso. Un chico de 21 años habilidoso, duro en su juego, pero sobre todo disciplinado. Uno que rompería con lo establecido, convirtiéndose en el primer venezolano en jugar en la Bundesliga. Uno que terminó recibiendo la banda de capitán de la vinotinto en la despedida de Rafael Dudamel, y que sería el heredero natural del vestuario con el retiro de Juan Arango.

Aquel día, que remonta a 2010, Dudamel se acercó al mediocampista -que dos años antes había debutado en la selección- para cederle la cinta de líder y recordarle que tendría que ser un ejemplo dentro y fuera de la cancha. Lo hizo. Y continúa. Tomás Rincón, aquel chico que soñó con Europa y hoy defiende la camiseta del Genoa de la Serie A, es el nuevo capitán de la vinotinto. El que más suda la casaca.

En este primer post quise comenzar con su historia, porque él involucra mucho de este nuevo proyecto. Rincón, para nosotros los venezolanos, es sinónimo de entrega, de lucha, de no ceder ni un balón. Hoy por hoy es uno de los más queridos, seguidos y respetados de nuestra selección. Quise contarles su historia, porque de alguna manera también es la mía. Y  la de ustedes. La de alguien que lo dejó todo por un sueño. Que se levantó todos los días a esperar la oportunidad de debutar, de ver minutos, de ser titular. Que esperó con ansías cada combate vinotinto para dejarlo todo en la cancha.

Esas deben ser nuestras premisas. Las de soñar con todo, pero también luchar cada pelota con todo nuestro corazón. Porque Rincón ha demostrado que el motor más grande que tiene el cuerpo no son las piernas, sino el corazón. El mío está innegablemente ligado a Venezuela, por eso tenía que empezar, también, por donde todo comenzó.

Gracias a todos por acompañarme en este nuevo reto, en el que nos conectaremos semanalmente a través de un post, y también tendremos un día de preguntas y respuestas. Porque quiero reponerles el tiempo que invierten en mis redes y que a veces no puedo corresponderles. Pero sobre todo quiero que se sientan libres de sugerir y ayudar a construir este espacio, que fue creado para homenajear a nuestras metas y recordar que cada día se rompen imposibles. Gracias por ayudar a esta niña de 5 años, que aún vive en mí, que se sentaba a jugar a ser periodista, a ser escritora.

Bienvenidos a La Chica del Banquillo. Bienvenidos a mis pensamientos.

Esto es por y para ustedes.

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