Del fútbol y sus ironías

BalondeOro16

Que Kaká volviera al escenario de Zúrich para entregar el Balón de Oro no era sino otra representación perfecta de las ironías de la vida y el fútbol. Sí, porque muchos echamos el “casete” hacia atrás para recordar en donde esa cara y ese premio habían coincidido antes. No, no era un déjà vu. Era el recuerdo de 2007. Porque la del brasileño fue la última cara ajena que logró levantar el premio, por aquel entonces, sucediendo a Fabio Cannavaro en el honor. Sí, porque los premios, récords y aplausos existieron A.d.C (antes de Cristiano) y también de Messi quienes, desde entonces, se han turnado el esférico dorado.

Ribery tiene razón. Porque mientras existió la conversación de “quién falta y quién sobra” en la Gala de Suiza, muchos dieron por sentado que el portugués no merecía estar allí, y en su lugar debía estar Luis Suárez. Error que roza niveles de utopía. A pesar de que el fútbol da para todos los gustos y opiniones, pienso que mientras estos dos estén a nivel, mientras Messi sea Messi y Cristiano, Cristiano, el tercer nominado difícilmente dejará de ser de relleno. Difícilmente porque no soy amante de los absolutos, que terminan haciéndonos esclavos de lo que decimos.

Neymar lo vivió en carne propia. Pero que el brasileño quedara de último entre los aspirantes al “título momentáneo” de mejor del mundo, es en sí una contradicción. No por el hecho de que piense que el brasileño estuviera por encima de Ronaldo, porque, vamos, ni cerca. Es una contradicción a los propios argumentos. Me refiero al factor votación: Messi gana porque sus números estuvieron acompañados de un año en el que el FCB si bien no rozó la perfección –reservada para referirse a la época de Pep- llegó a tocar la gloria, esa que se materializa en ese pequeño pedazo designado en el podio para el primer lugar. Messi lo ganó –casi- todo.

Por ende Neymar también ¿no? Pero Cristiano tiene mejores números, ¿no? Porque el portugués fue Pichichi de la Liga, con 48 tantos, mientras Messi quedó de segundo con 43, pero fue líder en asistencias. Ambos marcaron 10 tantos en Champions, pero la ganó el argentino y el Real Madrid fue eliminado en semifinales por la Juve. Mi punto es que el Balón de Oro va más allá de los números y los títulos, porque, como toda votación, está inevitablemente vinculado a la subjetividad. Para prueba: la ausencia de Massimiliano Allegri en la terna de candidatos a Mejor Entrenador del Año, con permiso de Pep. Para otra: que Neuer ganara el Mundial y terminara de último de los votados el año pasado.

Fue justo lo del alemán: para mí sí. Tanto como que Neymar fuera tercero. Explicar el criterio es complicado, tanto como establecerlo raya en lo absurdo. Messi es ganador, más que merecido. Ante la necedad de explicar lo subjetivo y pelearse por algo que jamás podrá estar claramente delimitado, me quedo con ser parte de la generación que pudo disfrutar de los dos de tres que forman los mejores de la actualidad. ¿De la historia? Ese es punto de discusión para otro post, en un tiempo futuro.

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La Chica del Banquillo

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