Eurocopa: final sin estadísticas

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“La justicia, muchas veces, se queda fuera del estadio”. Esta frase, que tomo prestada de Fernando Palomo, resume la esencia del deporte: así como el dominio no es sinónimo de triunfo, el triunfo no lo es del buen hacer. Las maneras a veces se olvidan. Sino pregunten a un fan del Chelsea qué opina del fútbol desplegado por su equipo cuando ganaron la Champions League. Una filosofía de Di Matteo señalada por ser altamente defensiva, pero que logró eliminar al poderoso Barcelona en aquella semifinal en Camp Nou.

En el Mundial 2014 tuve la oportunidad de entrevistar a Ruud Van Nistelroy, quien fue parte de la selección holandesa y hoy es asesor de la “oranje”. Le pregunté si cambiaría las formas por un título, si Holanda debería renunciar a su estilo patentado de toque de balón y buen fútbol para ganar algún torneo importante. Me dijo que si. Y es que la fidelidad a un esquema fue lo que le costó la eliminación a aquel FCB en las semis ante el conjunto de Stamford Bridge. Pep murió con la suya y no tuvo un 9 nato que abriera el cerrojo puesto por la defensa del conjunto inglés.

Lo cierto es que Alemania fue superior en la estadística, esa que indica que tuvo una posesión del balón brutal con un 65%, dejando atrás esa marca “hecha en España” de la Roja, que se fue a casa con un 63%. Otro ejemplo de que tener el balón no siempre es la mejor defensa… y no siempre representa que tengas el chance de crear más oportunidades (con perdón de Pep). 

Vamos, existe algo llamado efectividad. El partido se le va los teutones en dos jugadas. En una mano demasiado inocente para ser verdad de Bastian Schweinsteiger. Un jugador que llegaba como duda y que había dicho Löw, “si entrena el miércoles, será titular el jueves”. No venía al 100 y termina siendo el punto de quiebre que pone adelante a Francia con un penal cobrado por Antoine Griezmann, que fue el protagonista de la película. El jugador del Atlético de Madrid lleva 6 goles en esta edición del torneo, siendo el segundo en conseguirlo, detrás de Michel Platini.

Pero Griezmann no es el único nombre  asociado a Platini, también lo está Cristiano. Un jugador atlético que dio un salto, despegándose por 76,2 centímetros del suelo, y con un cabezazo echó abajo la puerta de Gales. Una que nunca más se cerró. Un gol que abría el camino a regresar a la final, y que lo ponía con 9 tantos en la historia de la Copa, mirando de lado a Platini. 

Y aquí hablamos nuevamente de la historia y las estadísticas: por quinta ocasión en la historia de la Euro los locales llegan a la final. Francia lo hizo en 1984 y se quedó con el título… De hecho el único anfitrión que perdió fue Portugal en 2004. Pero bien lo dice el campeón del Mundo Mario Alberto Kempes: las estadísticas no cuentan y no importa como juegas la final, lo único que valdrá el domingo en el Stade de France, será el resultado. Uno que podría pesar los 7 kilos del Ballon D’Or. 

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La Chica del Banquillo

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