Gracias David

Boston Red Sox designated hitter David Ortiz, in his first game back since playing in the World Baseball Classic, claps his hands as he steps into the batter's box to face the New York Yankees during a spring training baseball game in Fort Myers, Fla., Friday, March 13, 2009. (AP Photo/Charles Krupa)

A mi espalda se encuentra el Big Papi. Un hombre que, como otros grandes del deporte, abandonó su nombre propio para convertirse en un apodo universal, en héroe de barrio, en ídolo del big show. A mi espalda puedo sentir el alcance de la onda expansiva de su enorme carisma, que supera su 1.91 de estatura -medida que a simple vista se queda corta. Si, hablamos de un futuro Hall of Fame, de hecho es 2014 y estamos en ese primer paso que significa su exaltación al Salón de la Fama del Beisbol Latino, y me toca presentarlo. La sola suposición de que es el próximo, provoca furor en la audiencia de La Romana, en su natal Dominicana. Si, David Ortiz es hijo pródigo de la tierra que más peloteros extranjeros ha aportado a las grandes ligas.

Su talento sólo es comparable con el amor de una audiencia que se levanta para aplaudirlo, para homenajear a uno de los bateadores designados más poderosos de MLB. El mejor. Uno que destrozó el récord de jonrones e impulsadas en su posición. Pero es amor que ha construido con números, en base a la constancia. Esa que muestra desde que fuera contratado por Seattle en el lejano 92 y debutara con 21 años en el 97, portando el uniforme de los Twins. Referencia. Ejemplo. Inspiración. A David Ortiz le vienen bien los adjetivos, porque él es una de las mejores definiciones de adjetivo.

Su rostro, uno de los más conocidos del mejor beisbol del mundo, está asociado a las estadísticas, esas que indican que en 19 años de carrera batea para un sólido .286. De hecho nunca bajó de los .234. Ese rostro que se ha mimetizado con los colores de los Red Sox, una de las franquicias con más apariciones en Serie Mundial y la cuarta más ganadora. Una a la que llevó a su último título en 2013, siendo el MVP de la SM.

Mr. Octubre levanta la mano para despedirse a sus 40 años. Una mano que presume 3 anillos de Serie Mundial, y que ha sostenido la llave del exclusivo club de los 500 jonrones. Podríamos dedicar muchas líneas a sus números, pero el impacto de David Ortiz en la historia en el beisbol latino y del big show va más allá de la suma del peso total de las pelotas que representan sus 2,472 hits. Sino que lo digan los fans de Fenway, que se preparan para decir adiós al hombre que pudo acabar, luego de 86 años, con la “maldición del Bambino”. Al hombre que además tiene el talento poco común de saberse retirar a tiempo: cuando todavía, con un sólo swing, puede poner a temblar a todas las grandes ligas. Uno que aún los puede llevar a otra SM. Una más y nos vamos…

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La Chica del Banquillo

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